"Si me mato, nadie se daría cuenta, sino hasta que el olor a carne putrefacta se hiciera del aire y su esencia se repartiera en el ambiente", pensó.
Solía usar audífonos con volumen medio alto, para aparentar no escuchar lo que los demás pudiesen decir de él. Su música, de cierto modo le calmaba y al mismo tiempo le deprimía, pero solía evitar pensar en los efectos y solo lo disfrutaba en su soledad.
Esperando el metro en medio de la
multitud; entre los colores de sus rostros, veo una pequeña mujer, flacucha,
pálida, con pecas por sus mejillas, pelirroja, con corte de Matilda, usando ropa
negra y una falda violeta. Llevaba delineador grueso, un lado de su cara se le
marco; una lagrima recorrida negra. ¿Qué le habrá pasado?
Y mientras Karlos pensaba, la chica en
silencio secaba esa gota de su mejilla y subía al vagón. Preocupado, pero sin el valor necesario de preguntarle si se encontraba bien, subió al tren
por la puerta siguiente. Se apoyó en la ventana y comienza a balbucear en
silencio. Gira hacia un lado su rostro, y ve una cara desfigurada,
moribunda, riendo y junto a él, todo el tren como este monstruo. Al instante en que se estremeció alguien
tomándole del hombro le dice: "calma, despierta". Era ella, asombrado
y con la respiración mas fuerte de lo normal, mira por todos lados preguntándose donde se habrá ido el
monstruo, pero todo estaba bien.
Su mente ya no asimilaba bien que era real
y lo que no. A sus 17 años poseía una gran imaginación a pesar de su permanente estado de depresión.
Pestañeo fuerte para dejar que la
imaginación se marchara, abrió los ojos y seguía ella ahí con la mano y en su
hombro. "Lamento asustarte, solo quería verificar si estabas bien, parecías
estar sufriendo. Gritaste, pero al menos fue una terrible pesadilla", dijo
ella sonriendo, aun con la lagrima marcada en su rostro. Karlos susurró un "gracias"
avergonzado.
Sentía una fuerte atracción por esta chica, pensó en hablarle; ella le habló.
Sentía una fuerte atracción por esta chica, pensó en hablarle; ella le habló.
"¿Oye puedes...?" antes de alcanzar a terminar
su frase, Karlos la interrumpe torpemente. "Tienes algo en tu mejilla". Saca de su bolso negro un pequeño espejo
con aspecto de antigüedad, se mira, se sorprende, se limpia. Asintiendo su cabeza
le dice: "Disculpa por esto, soy tonta por llorar, me alegro
que este mejor" da media vuelta su rostro y se levanta del asiento.
La frase mas estúpida que pudo haberle dicho.
La chica se alejaba a otro extremo del vagón y él era la razón. "No importa"- pensó,- "Es mucho para alguien como yo". La chica mientras se bajaba del vagón miró hacia la ventana, con una sonrisa y un delicado gesto de adiós con su mano se despidió de Karlos. Complejamente no supo como reaccionar; ni su nombre sabía... era al parecer otra extraña de esas que poseen corazones que bombean sangre... ella lo hizo sentir distinto. Más que sangre, también tenia alma.
Movió su mano al despedirse sintiendo que el tren lo alejaba de lo que parecía más real
La frase mas estúpida que pudo haberle dicho.
La chica se alejaba a otro extremo del vagón y él era la razón. "No importa"- pensó,- "Es mucho para alguien como yo". La chica mientras se bajaba del vagón miró hacia la ventana, con una sonrisa y un delicado gesto de adiós con su mano se despidió de Karlos. Complejamente no supo como reaccionar; ni su nombre sabía... era al parecer otra extraña de esas que poseen corazones que bombean sangre... ella lo hizo sentir distinto. Más que sangre, también tenia alma.
Movió su mano al despedirse sintiendo que el tren lo alejaba de lo que parecía más real
Amanecía gris, y el cielo estaba esperando
su momento de estallo; mientras despertaba observando el basural donde estaba.
Sin ánimos, ni preocupaciones, sentía ese impulso interno que le gritaba que algo, una
parte de él, estaba feliz, pero al mismo tiempo incompleto. La confusión se
apoderaba de él; baño, ducha, café negro, pan tostado, caminata, metro... este último, el
lugar donde este impulso hacía agitar su corazón, a tal nivel de, no sentir esa brisa fría de
la mañana, ese aire pesado de "muchas personas en el mismo lugar", sino a revivir y
esperar con ansias calmar esa sensación.
Se arregló mas de lo normal, un poco más de
porción de perfume en su piel. Caminando acelerado su corazón matiz al son de
sus pasos hacia el metro.
Aquella niña despertó algo en el, algo que no sentía de hace un largo tiempo atrás. Mientras esperaba el tren, buscaba a su alrededor inconscientemente en donde estaba, pero, ¿que podría decirle si la encontraba?, ¿de qué hablarían?, ¿estaba decidido invitarla a salir? ¿qué es lo que buscaba realmente?
Finalmente el tren ingresó al anden, no había señales de ella. "Habrá
que continuar"- pensó mientras se abrían las puertas frente a él. Consiguió
sentarse pero esta vez no alcanzó el lado de la ventana, una señora se sentó
con mas prepotencia que él en aquel asiento. Observó el vagón, con disimulo, buscándola sin
resultado. Con cierta decepción y una extraña presión en el estomago, tendió a dormir, solo para tener la ilusión de que tal vez, de esa forma, podría encontrarse en una situación similar y finalmente aparecería. Si resultaba ser un sueño, no se decepcionaría. Solo
necesitaba mirarla.Aquella niña despertó algo en el, algo que no sentía de hace un largo tiempo atrás. Mientras esperaba el tren, buscaba a su alrededor inconscientemente en donde estaba, pero, ¿que podría decirle si la encontraba?, ¿de qué hablarían?, ¿estaba decidido invitarla a salir? ¿qué es lo que buscaba realmente?
El tren hacia sonar un pitido, y un remeson en el hombro izquierdo le decía: "Hey!". De manera súbita abrió los ojos pero esta vez con mas angustia que nunca; no era ella. Al salir del vagón comenzó a subir las escaleras rumbo a salir a la calle, con los pensamientos y sensaciones comiéndose todo su pensar.
Al cruzar la calle se da cuenta que no estaba ni cerca de la escuela, de hecho nunca se había bajado en esa estación. Comenzó a caminar y pensar, sin poner atención alguna por donde iba, con la mirada en el suelo, pensando lo estúpido que fue al ir en busca de ella. Podría resultar ser era una linda coincidencia verla otra vez, en un momento oscuro para él.
Caminando, siente chocar de frente con alguien mas pequeño que el, sin ver quien era, elevando la vista para disculparse, ve que era ella. Sorprendido, se queda atónito; por un momento su corazón se paralizó.
Tenia ella nuevamente una lágrima recorrida por su mejilla; ella riéndose le exclama: "nuevamente nos topamos".
De un beso en la mejilla le saluda, mojando
accidentalmente el rostro de Karlos. "¡Si!, no se es que me perdí
y no me di cuenta, perdóname no era mi intención chocarte" con una sonrisa
muy nerviosa termina de hablarle.
"Al parecer ibas tan concentrado como yo"- soltando una risa coqueta. "Si, es que.." mantuvo un pequeño silencio nervioso y continuo - "La música me deja un poco desconectado del mundo." Asintiendo con la cabeza le responde: "Lo sé, también me pasa y mucho. Pero ten cuidado con los autos, atropellan fuerte" Karlos se encontraba en un estado, donde el nerviosismo lo hacia actuar de la forma mas natural y sincera de la que normalmente tenía. "¿Estas bien?" preguntó Karlos haciéndole un gesto simulando la caída de una lagrima. "Si, descuida. Me tengo que ir, voy atrasada, cuídate en el camino, espero volver a encontrarme contigo". Con un beso en la mejilla y una palmada en la espalda echó ella a caminar casi trotando por la acera de la derecha.
"Al parecer ibas tan concentrado como yo"- soltando una risa coqueta. "Si, es que.." mantuvo un pequeño silencio nervioso y continuo - "La música me deja un poco desconectado del mundo." Asintiendo con la cabeza le responde: "Lo sé, también me pasa y mucho. Pero ten cuidado con los autos, atropellan fuerte" Karlos se encontraba en un estado, donde el nerviosismo lo hacia actuar de la forma mas natural y sincera de la que normalmente tenía. "¿Estas bien?" preguntó Karlos haciéndole un gesto simulando la caída de una lagrima. "Si, descuida. Me tengo que ir, voy atrasada, cuídate en el camino, espero volver a encontrarme contigo". Con un beso en la mejilla y una palmada en la espalda echó ella a caminar casi trotando por la acera de la derecha.
Con una sonrisa torcida, Karlos, mira como
se va caminando hasta desvanecerse de su vista. No podía quitar esa torpe
sonrisa de alegría de su rostro. Tomó un taxi para llevarlo a su hogar. Ese encuentro resulto ser de otro mundo para él; mirando por la ventana no dejaba de pensar en aquel encuentro accidental, quería saber su nombre e invitarla a salir. No tenia novia desde hacía 5 años, su ultima relación no fue agradable. Lo mas importante e intrigante del momento era saber porque lloraba. Segunda vez que se encontraban y estaba llorando.
Esperaré dos días mas para encontrarla en el tren o toparme con ella.
Esperaré dos días mas para encontrarla en el tren o toparme con ella.
Sabado
Despertar, escuchar la misma triste canción del ennegrecido álbum... pensar y esperar se convirtió en la rutina de los próximos 2 interminables días.
Mientras la tristeza abarcaba lo que podría
ser solo una ilusión que ya pudiese haber terminado; en la mañana, despertó apurado, tomo una
ducha rápida, se vistió con lo primero que su vista alcanzo, cuando el timbre
de su departamento sonó, rolando sus ojos, fue a contestar.
"Aló"- Y un silencio de viento hablaba nuevamente. "Aló" y una voz de mujer contestó:
"eeeehhhh... hola soy Kimberly, nos topamos en el metro y hace 2 días atrás por mi casa".
"Aló"- Y un silencio de viento hablaba nuevamente. "Aló" y una voz de mujer contestó:
"eeeehhhh... hola soy Kimberly, nos topamos en el metro y hace 2 días atrás por mi casa".
Ante tal situacion, Karlos no pudo mas en
su nerviosismo y le pregunto: -"¿Qué haces aquí? ¿Cómo llegaste?". Ella tímidamente le responde: "Si me
abres, te puedo explicar todo". Él golpeándose la frente con su mano,
corre velozmente para abrirle. Al abrir la puerta tropieza y cae a
tierra. Sin intención ella soltó una risa
juguetona, tapando su risa con la mano dijo:" Que gran entrada".
Sonrojado y nervioso, le guía al interior de su departamento, la sentó en su viejo sillón, le sirvió
jugo con hielo sin preguntarle. Estaba ansioso y nervioso, nunca estuvo en una
situación así. Mordiendo su labio la mira fijamente y ella lanza una pequeña
risa en al ancho del silencio.
Se acercó a ella en silencio lentamente
mientras ambos se miraban coquetamente. La tensión crecía al ritmo del silencio
que se ocasionó tras esa explosión química.
Kimberly mojo sus labios con la punta de su
lengua y quito la mirada, con su índice rasco su nariz puntiagudo.
Vergonzosamente murmura: "Sobre como llegue aquí... Eh, al día siguiente te vi
comprando cerca de aquí y andaba en mi bicicleta, entonces decidí seguirte para ver donde
vivías"- Los ojos de Karlos relevaron sorpresa- "Nnno pienses que
soy una especie de psicópata, generalmente no me comporto de esta manera, solo quería que
nos encontráramos..."
Karlos echo un brazo atrás de su cabeza rascándose
el pelo, ahogándose a propósito: "Bueno, es por eso que me fui en el metro
hace 2 días; esperaba encontrarte y me tuve que bajar ahí, estaba perdido y te
encontré. Me aleje por 2 días para no parecer psicópata y justo me arreglaba
para encontrarnos de casualidad. Algo de ti me despertó, y creo que provoque lo
mismo si no me equivoco." Kimberly soltó una risa nerviosa.
"No sabes lo complicado y extraño que fue. Yo no suelo ser así, de esta
forma. Y menos con un desconocido. Yo..." mientras comenzaban a
humedecerse sus ojos. Karlos le ofreció un vaso de agua y partió a la cocina con una prisa increíble.Mientras abría la llave, un fuerte golpe sintió en el suelo. Dejó caer el vaso en el suelo y corrió a la sala de estar con el nerviosismo mas grande que había podido sentir en ese día.
Estaba ella... tirada en el suelo con las orejas llenas de sangre, convulsionando y con la mano derecha apretada, llena de sangre y a sus pies una carta.
Desesperadamente busco su celular y llamo a
una ambulancia, mientras trataba de hacerle RCP. Al llegar al hospital,
caminaba de izquierda a derecha sin cesar nerviosamente, preocupado, quería mas
de ella, no encontraba explicación de como paso un momento cálido y coqueto a
algo tan trágico. Solo pensaba en decirle quiero tener una cita contigo.
Se sienta y se masajea la cien, auto calmándose, convenciéndose de que todo estará bien. La doctora Kutcher lo toma por sorpresa y se sienta al lado de él.
Se sienta y se masajea la cien, auto calmándose, convenciéndose de que todo estará bien. La doctora Kutcher lo toma por sorpresa y se sienta al lado de él.
-¿Quien eres?- a lo que Karlos respondió -un
amigo de kimberly, como se encuentra ella?- con un expresión de mucha
desesperación, tal como un psicópata a punto de ser encontrado.
-"Se encuentra mejor, ahora descansa.
Por tu expresión veo que eres mas que un amigo". Karlos no sabia en
realidad a que responder con eso, no tuvo elección que quedarse callado, no
quería que pensara algo raro.
"Bueno, Kimberly es alguien muy especial. La llevo tratando por mas de un año. Deberías de saber que la mamá murió un poco más de la cantidad que trato a Kimmy, el padre golpeaba a su mamá al llegar al trabajo dejándola inconciente, y luego iba donde Kimmy y la abusaba sexualmente. Un día el vecino lo que hacia este tipo, llamó a la policía y el papá mató a la mamá antes de que llegara Kim de su colegio y arranco. Ella lo encontró muerta. Desde ese día en adelante, se culpa día a día por la muerte de su mamá y por ser abusada. Ya tenido varios intentos de suicidio. Se ha cortado las venas y hoy tuvo un intento en tu casa."
Karlos shockeado por tanta información en menos de 10
minutos, tuvo un recuerdo escaso, donde el veía sangre a sus pies. Escuchaba
voces susurrándole "es tu culpa" varias veces. Con sus manos tapo sus
oídos para dejar de escuchar estas voces y dejar que el recuerdo salga de su
mente. Arrodillándose frente a la doctora llorando dice:" Por favor, trate de que viva, si puedo ayudar lo haré. Pero por favor, manténgala con vida"."Bueno, Kimberly es alguien muy especial. La llevo tratando por mas de un año. Deberías de saber que la mamá murió un poco más de la cantidad que trato a Kimmy, el padre golpeaba a su mamá al llegar al trabajo dejándola inconciente, y luego iba donde Kimmy y la abusaba sexualmente. Un día el vecino lo que hacia este tipo, llamó a la policía y el papá mató a la mamá antes de que llegara Kim de su colegio y arranco. Ella lo encontró muerta. Desde ese día en adelante, se culpa día a día por la muerte de su mamá y por ser abusada. Ya tenido varios intentos de suicidio. Se ha cortado las venas y hoy tuvo un intento en tu casa."
La Dra, luego de ver la sobre-reacción de Karlos, posó su mano sobre su hombro y con una delicada voz le dice: "Ella estará bien mientras cuides bien de ella. No te sobrecargues queriendo cambiarla, solo apóyala y quédate al lado de ella para lograr algún avance en su estado emocional.
Con el mano le indico que podía pasar a verla, Karlos entro y la vio tendida en la cama junto con tubos de oxigeno para respirar, un pequeño salto le dio el corazón. Al sentarse a su lado tomó su mano y sollozando le dijo: "No tienes la culpa de nada, muñequita. A veces los hombres son un degenerado, se que se siente estar solo, las ganas de quitarse la vida, pero por una extraña razón..." Su lengua se durmió, hacia el otro lado de la habitación, vio el mismo monstruo que lo atormentaba, riéndose entre dientes diciendo "sabes que ella morirá, no te amará, menos a alguien como tu".
Ante tales aberraciones frente a él, los sentimientos le confundían, no sabia de que forma actuar. Decidió mirarla a los ojos y no escuchar esas voces oscuras.
Parecia como que intentaba comunicarse, pero simplemente no tenia las fuerzas necesarias para darle alguna respuesta.
Karlos, con mucha tristeza por verla en tal estado, se quedó sentado en un sillon blanco apoyado al lado de la cama de Kimberly afirmando su mano derecha con su menton apoyado al lado de su cuerpo.
Kimberly despierta y ve que Karlos tenia su mano, el no se dio cuenta de que había despertado y Kimberly no quería interrumpirlo. Miro la mano por severos minutos, pensando en como alguien que apenas la conocía podía estar ahí acompañandola. Sonriendo mira hacia arriba y derrama una lagrima. Luego el monstruo se alejo y Karlos respiró, la miró y la llamó muñequita, tratando de esconder la tristeza tras de una sonrisa.
Las confusiones que no carga el corazon, las imagenes que reflejan una razon, la mente y sus destellos de sentimientos. Pasaron 3 meses y Karlos parecía tener la relacion mas seria que podia haber aspirado a tener. Kimberly no parecia notarse mal, de hecho, su progreso en cuanto a su felicidad estaba incrementando notoriamente.
Los atormentadores pensamientos se marcharon, durante el periodo de noviazgo entre Karlos y Kimberly. Una noche celebrando su "mesversario", Karlos prepara una cena para demostrar el amor que sentía por ella. A lo lejos escuchaba risas por los dormitorios, risas malévolas.
El crujir de la madera bajo sus pies solo creaba un ambiente mas bizarro. Tratando de acallar esas voces se dirige al sótano en busca de algo. Sin saber que era realmente lo que buscaba, descendió al sótano y sin prender la luz comienza a caminar lentamente, sin nerviosismo, de una forma completamente tranquila. Deslizando su mano derecha sobre el estante encuentra una llave inglesa. Con mucha rabia y al mismo tiempo liberación comienza a golpear lo que parece ser un viejo baul.
El timbre suena las voces se callan, todo vuelve a la normalidad. Kimberly esta en la puerta, Karlos la recibe con un beso tierno y apasionado, un beso que hizo sentir a Kimberly como una despedida. "Estas bien, mi amor? Pareces algo diferente", preguntó ella con voz temblorosa. Él acaricia su mejilla, analizando cada peca de su cara, la mira a los ojos y dice: "Estoy bien muñequita, solo estoy feliz de que estás aquí. Mientras cenaban y conversaban, Karlos volvió a escuchar voces combinadas susurrando "Es tiempo ya", "Muerte", "Debes matarte". Karlos forzando sus ojos y oídos para despertar de alguna manera la pesadilla, dirige su mirada a Kimberly y esta vez se ve a si mismo, ojos apagados, pelo largo, una sonrisa media torcida mostrando maldad.
No habia amor ni pasion ni ternura, solo la amarga imagen de un Karlos atrapado en una persona que creyo haber dejado atras. La rabia de ver la imagen real de las voces que le atormentaban se apoderó de él y simplemente corrió, bajó las escaleras y comenzó a golpear a combos una especie de balde.
Golpeando sin cesar una mano lo detiene del hombro, era él nuevamente con la voz de Kimberly: "Amor que te pasa?". Enfurecido grita: "Callate". Las voces seguían atormentándolo, repitiéndole en su cabeza <<mírate como eres, te engañas a ti mismo, quien te querría a ti>>. Mirando de vuelta donde estaba si mismo esperando que Kimberly apareciera, sigue viéndose a si mismo estaba vez con una sonrisa burlona en su cara. Karlos cerró sus puños, corriendo persiguió su otro yo hacia su departamento.
Kimberly asustada huye a esconderse debajo del mueble de cocina tratando de escapar ya de la locura emanada de Karlos. No entendía su actuar, solo miedo era lo que sentía.
Escuchaba golpes acercándose, su corazón aceleraba. El ruido se acercaba, solo rezaba para que no la hallara. Sentía las murallas cerrarse.
El martillo rozaba su oreja y un extraño liquido goteaba sobre la cerámica
Kimberly intentando huir por debajo de la mesa, Karlos agarra su pie, gritando: "¡No esta vez!." Una fuerza incontrolable nace de él, pegando a Kimberly en la nuca con el martillo.
La difusa imagen de Kimberly tendida sobre el comedor comenzaba a aparecer sobre la mente de Karlos.
La impresionante imagen no tenía sentido en su cabeza. Sentía un sentimiento de perdida de realidad pero al mismo tiempo de una paz interior que lograba el nivel mas impresionante de realización personal alguna vez sentida por el ser humano.
"¿Que es amar sin los agónicos fantasmas de un ayer? ¿Porque sentir que la vida ha de tener un lindo final solo porque yo sufrí? Yo hoy no quise mas, tú lo pediste y ya no lo pude contener".
Vane & Ariel
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