Los pasillos era infinitos, corría y
corría. No tenía fin; sentía que alguien me perseguía, no podía verle la cara, cada vez que giraba una fuerza incontrolable
me impedía ver quién era el sujeto de esta carrera infinita. Desperté de un
gran respiro, estaba en mi habitación, las paredes sin gracia, muebles cuadrados,
mismo día de cada semana que pasa.
Solo aquí, entre el monótono viento de la ciudad y mi
intento de cambiar esta forma de vida, pero no lo sé. Los sueños parecen ser la
única emoción en todo esto.
Sin ánimos me levanto, me miro al espejo y
no siento nada. Se supone que uno se ama a sí mismo, pero ¿quién podría querer
a un ser humano como yo, sin vida, sin sonrisa, con cara de "blah"?
Quiero algo emocionante en mi vida, algo que despierte mi alma, algo que me haga
vivir; pero por alguna extraña razón siempre corro, y el deporte no me
caracteriza.
Es como si una chispa pudiese incendiar mi mente, y el miedo
de mi subconsciente creara la ilusión de que me falta algo...
Regresando de la universidad, encuentro un
sobre blanco en mi puerta, miro alrededor, sentí el perfume de una mujer. Sé
que mi vecino tiene una novia, quizás se le cayó rumbo a su destino. Golpee a
la puerta y me abrió la novia. Le pregunté si un sobre se le perdió, dijo no,
le agradecí por su tiempo. Quedé atónito y sin explicación, ¿será para mí?
¿Quién me habrá escrito? Digo, soy yo. La carta no tenía remitente ni destinatario; la letra parecía
ser de la delicada mano de una mujer. Estoy llegando a pensar que puede ser alguien que me quiere
fastidiar... alguno de los idiotas de la universidad que por verme sin novia me
crean una ilusión de que hay alguien allá… que se interesa por mi... no lo conseguirán...
pero aun así me cuestiono… ¿Quién será?
Eran las 6 del atardecer, comía mi pan con
queso, tomaba mi jugo de arándanos como era ya de costumbre, porque no me
sorprende; sentí que la carta me llamaba. Me inquietaba. Tomé la carta abrí un
poco, la tire, mire el sobre, y así sucesivamente duré por severos minutos. Me decidí,
lo abrí y comencé a leer.
"No he podido encontrar lo que he
estado esperando... sé que hay algo dentro de este mantel sucio... la sorpresa
no me inquieta, el tiempo que me lleva tampoco... abrir, cerrar, destruir,
amar, mentir, sentir. Cada proceso incluye una transición. Yo no quiero
escribir, tu no quieres llorar, yo no quiero sentir, tu no quieres cambiar...
ahora simplemente rompe el cristal, escudriña tu igualdad, yo no he podido y no
sé si jamás, pero mientras viva, tú, por hoy, serás mi libertad"...
¿Que querrá decir esto? No tiene mi nombre,
ni quien la escribió. ¿Será que alguien me quiere timar? Pero tiene algo de
lógico... En realidad no se qué pensar…, quizás deba descansar mis ojos, volver
a la rutina. Quizás sea otro de mis sueños sin sentido y orientación, mañana
volverá a ser igual.
Hoy al caminar por la calle Gritter
encontré un celular muy antiguo. No estaba en mal estado, de hecho parecía como
recién comprado. Miré al rededor, pero no había nadie, así que seguí mi camino
al almacén a comprar pan. Algo estaba ocasionándome una variación; no sé si lo
que siento es temor o desesperanza de mi estado mental.
Subiendo las escaleras, veo en mi puerta
otro sobre con mi nombre esta vez. Misma letra de la mano de una mujer, mismo
perfume. Si fuese un espía, buscaría el ADN, la encaro y le diría "para de
timarme, no es gracioso, juegas con mi mente". Lamentable no lo soy, no
tengo dinero para contratar a alguien, y no conozco alguien para un favor así,
y mi edificio es antiguo, así que cámaras tampoco tengo.
Es así... tengo la intención, pero la circunstancia no me
acompaña. Ya son 5 años desde que me independicé y no tiene mucha lógica el
seguir de esta manera… aunque, siempre he sido igual.
Intento pero no quiero... no quiero cambiar, pero
inconscientemente creo que lo estoy intentando
No queda más que leerlo. "Hola Andrés,
esta carta no suena nada como, quizás te preguntes quién soy, aún no es tiempo
de conocernos. La primera carta era como una entrada, un appetizer, para los
cocineros. He querido darte mi filosofía, así por llamarlo, como un regalo
hacia ti. El celular que te encontraste es para ti, es para más adelante, por
ahora solo recibirás cartas. He notado que últimamente sientes que quieres
sentir algo, como el otro día que despertaste de tu sueño en que corrías por el
pasillo infinito. Bueno que tengas un lindo día."
Asentí con mi cabeza, asimilando más el
asunto que estaba en ese instante en mis manos. Había “un alguien” interesado
en mi, un alguien que sabía mucho de mí; el esquema de mi vida se viene una vez
más abajo, lo que no sé es si esto me llevará a un lugar, o sea quizá alguna
especie de brujería de parte de algún psicópata o alguna tipa obsesiva... tendré
más cuidado con mis pensamientos, las paredes y mi cabello parecen tener oídos
propios. Aun así... esto se vuelve interesante. Decidí en ese instante que me
empeñaría por encontrar la fuente, la persona que estaba obsesionada conmigo,
sin importar la o las consecuencias.
Pasó una semana sin saber de esta psicópata,
pensé "bueno, su obsesión acabo". Me tocaba Taller en la universidad,
es una lata. Te hablan todo el día, no hay actividades solo escuchar, escuchar
y escuchar, ni te dejan escribir. Abrí el libro, encontré otra carta.
La carta contenía un sello extraño, lo había
visto en algún lugar antes, pero mi mente no lo recordaba bien. Comencé a abrir
la carta y calló un pétalo seco de una flor rara. Mientras la veía caer sobre
mi escritorio, me percate de una mancha al costado derecho inferior de la
carta... creo que era sangre, no lo se... pero era rojo y estaba seco. Los
detalles no me importaron mucho así que comencé a leer...
"No hay maquillaje en el mundo en que
puede embellecer un corazón feo", lo rojo es lápiz labial. Busca algo hoy
que tenga que ver con esta frase, y me envías un correo electrónico que sale en
el teléfono suerte.
Aquella carta significó como un puzzle para mi... es como si
ella me estuviese manipulando en su máximo nivel. Todo paso o pensamiento que
tenía ella se adelantaba, y de alguna manera u otra hacía las cosas que me pedía.
De cualquier forma, ¿qué tengo que perder? Si resulta ser un sicópata, bueno,
mi vida se termina más pronto (no me asusta), pero si viene algo que me ayude a
salir del rutinario pensamiento... es mejor intentar creo yo. Mentira, no lo
sé. Quizás es lo mismo que ella intenta decirme con las cartas y el celular.
Guardé la carta en mi cuaderno de anotaciones y partí rumbo
a mi casa. El camino es largo, y tengo posibilidades de viajar en bus, auto o
caminar; decidí caminar para poder ver algo que me pudiese mostrar la palabra
exacta con la cual responder a su correo.
En el camino vi a una pareja discutir, el hombre
era bien parecido, para no sonar tan gay, y la muchacha era bonita, por no
decir excesivamente atractiva. Trate de parecer que no escuchaba; es una
discusión de parejas, ya es incómodo pasar al lado. Veo que en la cara del
hombre se frunce más y más, su puño está cerrado y apretado, de a poco lo va
levantando. La muchacha parece no intimidarse y le sigue discutiendo cada vez
mas desafiante, hasta llegar al punto de escupirle en la cara.
La reacción de éste tipo fue impactante, por lo menos para
mí. Levantó su pie derecho y dando un perfecto ángulo de 270° de un puro toque
su cabeza se fue hacia atrás y calló de espalda al suelo.
Sus palabras:
"Déjame"
El silencio y la sangre se esparcían por sobre el asfalto...
¿Qué debería hacer, seguir mi rumbo, o esta es la
oportunidad que mi escritora sicópata omnisciente me presenta? ¿Tendré la
capacidad de entender su mensaje? ¿Tendré las fuerzas necesarias para manejar aquella
situación descontrolada? Bueno me decidí. Seré una esponja. Recorreré el sucio suelo al ser olvidado
por quienes me vieron alguna vez. Ella será mi gota de Quix que esparcirá la
belleza en mí y seremos la realidad de todos. ¿Es esto posible? ¿Amor? ¿Sentir?
Que estupidez! Aun siquiera he visto su rostro, siquiera le he escrito alguna
carta ni hablado ni nada y ya me estoy armando un cuento con ella...
La respuesta está... la respuesta es ella, sea como sea,
viendo cualquier tipo de escena, mi constante es ella. Creo que me estoy
apegando a algo que no se si exista... pero bueno
"No hay maquillaje en el mundo en que puede embellecer
un corazón feo"… si no tienes qué ver, no tienes que juzgar sin conocer.
Decidí tomar rumbo a una librería, a
comprarme un cuaderno nuevo para seguir escribiendo mis descubrimientos de cada
acertijo que me escribe atada en las hojas y una carpeta para guardar cada
carta perfumada a rosas con mezcla de lirios. Debe ser alguien atractiva, las
mujeres con letra linda son hermosas. Pero, ¿qué estoy pensando? Dios mío, ¡es
una ilusión! No conozco el rostro solo asumí que era una mujer. Tonto Andrés.
Mientras pagaba, el cajero me hacia entrega,
junto con la bolsa, un sobre. Pensando que se equivocaron de bolsa fui a
devolverlo; el cajero diciendo:" solo sé que una chica llego a dejarlo diciendo
que te lo entregara, dejándome este sobre y una foto tuya para saber a quién
debía entregárselo".
Me entregó el sobre y mi reacción fue de lo
más extraña. Simplemente le di las gracias al cajero y me llevé el sobre, con
mi cuaderno de anotaciones y mi carpeta, rumbo a lo que sería un nuevo
acertijo, una nueva pista. No alcancé a recorrer siquiera una cuadra y mi mente
me obligaba a gritos que abriera aquel sobre. Me acerqué a la cuneta de la
calle y me senté a abrir la carta. Esta vez abrí con mucho cuidado el sobre en
caso de que me hubiese dejado una pista o algo.
“Querido Andrés, me imagine que debes haber
solucionado mi acertijo. Como siempre un paso más adelante que tú, ya queda
poco para conocernos, espero que estés nervioso, al menos yo sí. ¿Alguna vez
piensas en lo que todo lo que te gustaría hacer? Empiezas a fantasear, e
imaginas una vida que queremos pero no es una realidad. "El problema no es
tu presencia en mis sueños, sino tu ausencia en mi realidad" Suerte
solucionando."
Detrás de la carta había un dibujo de
atrapa sueño, con la inicial M en la punta de la hoja.
Sin darme cuenta realmente, estaba bloqueado mentalmente... así
que decidí correr. Ausencia de realidad, sueños reales, fantasiosos, no
entendía que era qué.
Llegué a mi habitación y encontré un charco de algo
espeso en los pies de mi cama... Por un momento llegué a pensar que era sangre,
pero me atreví a tocar el suelo y olorizar; era ketchup. Miré debajo de mi cama
y encontré un gato tieso. Yo no tenía ningún peluche, era imposible que fuese mío.
Nadie mas había entrado en mi pieza, ¿cómo iba a ser posible esto?
Lo saqué con cuidado y era el peluche más real que alguna
vez había visto. En sus patas había agujeros; encontré un papel y un lápiz y
los comencé a mirar detenidamente. Parecía una hoja sacada de
de un cuaderno. Se manchó con un poco de ketchup. Busque un paño para limpiar. Veía
letras escritas por la misma mano de la escritora: "La fantasía no es una
forma de evadirse a la realidad, sino un modo más agradable de acercarse a
ella". Lo re leí varias veces, tratando de averiguar como la carta y este
papel juegan juntas. Camine como si fuese una marcha por todo mi departamento.
Me senté y leí ambas cartas. Vaya esta chica si sabe meterse en mi mente.
Tome el lápiz que venía en el peluche e intente escribirle.
No sabía que responderle, lo que me escribía cada vez se me hacia mas
intrigante; yo no podía ponerme a tal nivel de escritura. No sé realmente que
pasó, pero todo empezó a adquirir un toque de fascinamiento. Mis primeras líneas:
"Si nada fuese como pienso que es, ¿cómo puedes pensar
de la forma en la que pensaría si no estuvieses?"
No pude escribir más. Las ansias de conocerla me consumían.
Fui al parque y me senté frente a un árbol.
Mi cabeza se partía, mi corazón latía
rápido. Miraba como la Luna se reflejaba en el pasto y como la luz traslucía
entre las hojas y las ramas. Pensé en como seria ella, su voz, sus ojos, su
sonrisa, su cabello. ¿Cómo será que quiero acercarme sin conocerla? En voz alta
dije "como". Mire hacia la izquierda, y sonó el celular que me había
"entregado"; en la pantalla aparecía el texto “ELLA”.
Tome el celular pero no sabía qué hacer;
contestar iba a significar rendirme. Aun no lograba entender sus palabras, aun
no lograba siquiera responderle algo y aun así ella ya tenía mis respuestas. Le
corté, apagué el teléfono y lo dejé sobre la rama del árbol en cual estaba
sentado. Corrí desesperadamente cuestionándome si era la decisión correcta.
Me detuve, fui en busca del celular. No
quise prenderlo, hasta lograr descubrir sus palabras, que es lo que realmente
quiere que descubra. Debía acercármele de alguna manera, quizás llamándola era
el camino. Vaya, que decisión más estúpida que tome. Mi problema de enfrentar
un sueño hermoso que tengo sobre ella… Iré a mi departamento esperando su
llamada y pedirle mis disculpas por tardar tanto. Creo que esperaba que me
sintiera preparado y dejar de soñar. Tan gluppy que salí.
Me senté en la pequeña mesa para uno de mi
departamento con el celular en el centro. No existía música ni sonido que
calmase mis ansias. Agarré un lápiz y una grabadora. Comencé a escribir en mi
cuaderno, pero la noche se hacía vieja y la luz comenzaba a llenar mis oídos
con pensamiento ajenos. ¿Qué hacer? Ni estudiar quiero sin antes tener esto
resuelto.
Comenzó a sonar, sentía como los latidos de
mi corazón se escuchaba por el eco. Moje mis labios, tragué saliva que acumule
en mi boca. Aun sin resolver nada, quería hablar con ella, quería escuchar su
voz, quizás el problema se debía solucionar de a 2. Me estoy tardando… respiré
profundamente; vaya me siento como un escolar de media; y apreté el botón de
contestar.
"Calle 3 esquina Gritten... el papel,
el lápiz y el peluche" sonó de una voz rasposa y apenas entendible. No entendía
nada, pero se me pasó por la mente que quizás la habían secuestrado y corría alguna
especie de peligro. Pero no tenía sentido, si fuese un secuestrador me hubiese
pedido dinero y que no llamase a la policía, pero no dijo nada así. No
entiendo...
Llegue a la esquina, miro hacia los lados
no hay nadie, que raro. Comenzó a vibrar el celular.
"Llegas tarde a los pensamientos, eres
tardío en la realidad de los sueños, ¿qué te sucedió?" Un silencio se
ocasionó y yo sin saber que decir "El tiempo ha cegado tu mirar, mi vida y
tu mente, nuestra realidad. Me encontraras donde el sol no tape la oscuridad,
donde la noche sea eterna y las estrellas brillen por falta de amor. Lo intenté
Andrés...” y cortó súbitamente el teléfono.
Me quede marcando ocupado, ¿tardé? ¿En qué
tardé? ¿Lo intenté? ¿Intentar qué? Cada vez mi cerebro se revolvía más; cada
vez todo es más confuso. No soy filósofo para intentar dejar historia sobre la
vida. Mas allá veo una persona caminar hacia al este, y ya comenzaba a
amanecer. ¿Será ella? Bueno, tiene la figura de una mujer. Tanta coincidencia
que me deja la vida.
Camine sus pasos al ritmo de un león en
caza. No quería que me descubriera siguiéndola. Que psicópata me he vuelto.
¿Era ella? No lo sé, pero la seguí por unas
5 cuadras escondido. La mire y entró a una casa muy bien acomodada. No parecía
que viviese con alguien más, pero había algo en ella que, no sé, me distraía.
Me escondí entre los arbustos; la veía por
la ventana de su habitación. Pero estaba en su cama tendida, enchufada a una
maquina. Era una adolescente, parecía de 19 años, se veía enferma. No entiendo
que es lo que pasó; aparece al lado mío, quede inmóvil. ¿Cómo puede estar en 2
lugares al mismo tiempo? "Andrés, esperaba tu visita. Me llamo Marceline.
Debes estar confuso y preguntándote que hago en mi cama y aquí a tu lado. Para
empezar, yo estoy en coma, mi familia lucha para que viva, tuve un accidente de
autos, al igual que tu....
"La única forma de despertar esto es
dirigiendo nuestra unión, consolidando lo que tú puedes llegar a sentir por mí.
¿Porque no entiendes lo que te escribía? Es porque aun no hallas la salida.
Hubieron distintas estrategias para hacerte llegar al despertar, pero mientras tú
no alcanzaras el amarre amoroso a algo, no podrías salir. Ahora que tú me
fuiste a buscar, no fue realmente por tu voluntad propia, yo te traje hasta aquí.
Lo que siento por ti puede ser tan real como quieras sentirlo, pero lo que no
puedes negar es que tú te amas más de lo que crees, sino mírame. Esperaré tu
beso en mi frente cuando despiertes, porque esto se terminó."
Vane & Ariel