Miedo

Mientras Karlos terminaba de limpiar el suelo, intentaba no escuchar las voces en su cabeza que le gritaban seguir manchando su nombre. Se hallaba solo en su casa con la música a todo volumen. Escuchaba gritos por doquier, caras donde iba, que repetidamente se burlaban de el. Soltaba una lagrima fría por su mejilla, pero nadie le importaba.

"Si me mato, nadie se daría cuenta, sino hasta que el olor a carne putrefacta se hiciera del aire y su esencia se repartiera en el ambiente", pensó.

Solía usar audífonos con volumen medio alto, para aparentar no escuchar lo que los demás pudiesen decir de él. Su música, de cierto modo le calmaba y al mismo tiempo le deprimía, pero solía evitar pensar en los efectos y solo lo disfrutaba en su soledad.

Esperando el metro en medio de la multitud; entre los colores de sus rostros, veo una pequeña mujer, flacucha, pálida, con pecas por sus mejillas, pelirroja, con corte de Matilda, usando ropa negra y una falda violeta. Llevaba delineador grueso, un lado de su cara se le marco; una lagrima recorrida negra. ¿Qué le habrá pasado?

Y mientras Karlos pensaba, la chica en silencio secaba esa gota de su mejilla y subía al vagón. Preocupado, pero sin el valor necesario de preguntarle si se encontraba bien, subió al tren por la puerta siguiente. Se apoyó en la ventana y comienza a balbucear en silencio. Gira hacia un lado su rostro, y ve una cara desfigurada, moribunda, riendo y junto a él, todo el tren como este monstruo. Al instante en que se estremeció alguien tomándole del hombro le dice: "calma, despierta". Era ella, asombrado y con la respiración mas fuerte de lo normal, mira por todos lados preguntándose donde se habrá ido el monstruo, pero todo estaba bien.
Su mente ya no asimilaba bien que era real y lo que no. A sus 17 años poseía una gran imaginación a pesar de su permanente estado de depresión.
Pestañeo fuerte para dejar que la imaginación se marchara, abrió los ojos y seguía ella ahí con la mano y en su hombro. "Lamento asustarte, solo quería verificar si estabas bien, parecías estar sufriendo. Gritaste, pero al menos fue una terrible pesadilla", dijo ella sonriendo, aun con la lagrima marcada en su rostro. Karlos susurró un "gracias" avergonzado.
Sentía una fuerte atracción por esta chica, pensó en hablarle; ella le habló.

"¿Oye puedes...?" antes de alcanzar a terminar su frase, Karlos la interrumpe torpemente. "Tienes algo en tu mejilla". Saca de su bolso negro un pequeño espejo con aspecto de antigüedad, se mira, se sorprende, se limpia. Asintiendo su cabeza le dice: "Disculpa por esto, soy tonta por llorar, me alegro que este mejor" da media vuelta su rostro y se levanta del asiento.

La frase mas estúpida que pudo haberle dicho.

La chica se alejaba a otro extremo del vagón y él era la razón. "No importa"- pensó,- "Es mucho para alguien como yo". La chica mientras se bajaba del vagón miró hacia la ventana, con una sonrisa y un delicado gesto de adiós con su mano se despidió de Karlos. Complejamente no supo como reaccionar; ni su nombre sabía... era al parecer otra extraña de esas que poseen corazones que bombean sangre... ella lo hizo sentir distinto. Más que sangre, también tenia alma.

Movió su mano al despedirse sintiendo que el tren lo alejaba de lo que parecía más real

Amanecía gris, y el cielo estaba esperando su momento de estallo; mientras despertaba observando el basural donde estaba. Sin ánimos, ni preocupaciones, sentía ese impulso interno que le gritaba que algo, una parte de él, estaba feliz, pero al mismo tiempo incompleto. La confusión se apoderaba de él; baño, ducha, café negro, pan tostado, caminata, metro... este último, el lugar donde este impulso hacía agitar su corazón, a tal nivel de, no sentir esa brisa fría de la mañana, ese aire pesado de "muchas personas en el mismo lugar", sino a revivir y esperar con ansias calmar esa sensación.

Se arregló mas de lo normal, un poco más de porción de perfume en su piel. Caminando acelerado su corazón matiz al son de sus pasos hacia el metro.
Aquella niña despertó algo en el, algo que no sentía de hace un largo tiempo atrás. Mientras esperaba el tren, buscaba a su alrededor inconscientemente en donde estaba, pero, ¿que podría decirle si la encontraba?, ¿de qué hablarían?, ¿estaba decidido invitarla a salir? ¿qué es lo que buscaba realmente?
Finalmente el tren ingresó al anden, no había señales de ella. "Habrá que continuar"- pensó mientras se abrían las puertas frente a él. Consiguió sentarse pero esta vez no alcanzó el lado de la ventana, una señora se sentó con mas prepotencia que él en aquel asiento. Observó el vagón, con disimulo, buscándola sin resultado. Con cierta decepción y una extraña presión en el estomago, tendió a dormir, solo para tener la ilusión de que tal vez, de esa forma, podría encontrarse en una situación similar y finalmente aparecería. Si resultaba ser un sueño, no se decepcionaría. Solo necesitaba mirarla.

El tren hacia sonar un pitido, y un remeson en el hombro izquierdo le decía: "Hey!". De manera súbita abrió los ojos pero esta vez con mas angustia que nunca; no era ella. Al salir del vagón comenzó a subir las escaleras rumbo a salir a la calle, con los pensamientos y sensaciones comiéndose todo su pensar.

Al cruzar la calle se da cuenta que no estaba ni cerca de la escuela, de hecho nunca se había bajado en esa estación. Comenzó a caminar y pensar, sin poner atención alguna por donde iba, con la mirada en el suelo, pensando lo estúpido que fue al ir en busca de ella. Podría resultar ser era una linda coincidencia verla otra vez, en un momento oscuro para él. 
Caminando, siente chocar de frente con alguien mas pequeño que el, sin ver quien era, elevando la vista para disculparse, ve que era ella. Sorprendido, se queda atónito; por un momento su corazón se paralizó.
Tenia ella nuevamente una lágrima recorrida por su mejilla; ella riéndose le exclama: "nuevamente nos topamos".


De un beso en la mejilla le saluda, mojando accidentalmente el rostro de Karlos. "¡Si!, no se es que me perdí y no me di cuenta, perdóname no era mi intención chocarte" con una sonrisa muy nerviosa termina de hablarle. 

"Al parecer ibas tan concentrado como yo"- soltando una risa coqueta. "Si, es que.." mantuvo un pequeño silencio nervioso y continuo - "La música me deja un poco desconectado del mundo." Asintiendo con la cabeza le responde: "Lo sé, también me pasa y mucho. Pero ten cuidado con los autos, atropellan fuerte" Karlos se encontraba en un estado, donde el nerviosismo lo hacia actuar de la forma mas natural y sincera de la que normalmente tenía. "¿Estas bien?" preguntó Karlos haciéndole un gesto simulando la caída de una lagrima. "Si, descuida. Me tengo que ir, voy atrasada, cuídate en el camino, espero volver a encontrarme contigo". Con un beso en la mejilla y una palmada en la espalda echó ella a caminar casi trotando por la acera de la derecha.

Con una sonrisa torcida, Karlos, mira como se va caminando hasta desvanecerse de su vista. No podía quitar esa torpe sonrisa de alegría de su rostro. Tomó un taxi para llevarlo a su hogar. Ese encuentro resulto ser de otro mundo para él; mirando por la ventana no dejaba de pensar en aquel encuentro accidental, quería saber su nombre e invitarla a salir. No tenia novia desde hacía 5 años, su ultima relación no fue agradable. Lo mas importante e intrigante del momento era saber porque lloraba. Segunda vez que se encontraban y estaba llorando. 
Esperaré dos días mas para encontrarla en el tren o toparme con ella.

Sabado
Despertar, escuchar la misma triste canción del ennegrecido álbum... pensar y esperar se convirtió en la rutina de los próximos 2 interminables días.
Mientras la tristeza abarcaba lo que podría ser solo una ilusión que ya pudiese haber terminado; en la mañana, despertó apurado, tomo una ducha rápida, se vistió con lo primero que su vista alcanzo, cuando el timbre de su departamento sonó, rolando sus ojos, fue a contestar.

"Aló"- Y un silencio de viento hablaba nuevamente. "Aló" y una voz de mujer contestó:
"eeeehhhh... hola soy Kimberly, nos topamos en el metro y hace 2 días atrás por mi casa".
Ante tal situacion, Karlos no pudo mas en su nerviosismo y le pregunto: -"¿Qué haces aquí? ¿Cómo llegaste?". Ella tímidamente le responde: "Si me abres, te puedo explicar todo". Él golpeándose la frente con su mano, corre velozmente para abrirle. Al abrir la puerta tropieza y cae a tierra. Sin intención ella soltó una risa juguetona, tapando su risa con la mano dijo:" Que gran entrada". Sonrojado y nervioso, le guía al interior de su departamento, la sentó en su viejo sillón, le sirvió jugo con hielo sin preguntarle. Estaba ansioso y nervioso, nunca estuvo en una situación así. Mordiendo su labio la mira fijamente y ella lanza una pequeña risa en al ancho del silencio.

Se acercó a ella en silencio lentamente mientras ambos se miraban coquetamente. La tensión crecía al ritmo del silencio que se ocasionó tras esa explosión química.
Kimberly mojo sus labios con la punta de su lengua y quito la mirada, con su índice rasco su nariz puntiagudo. Vergonzosamente murmura: "Sobre como llegue aquí... Eh, al día siguiente te vi comprando cerca de aquí y andaba en mi bicicleta, entonces decidí seguirte para ver donde vivías"- Los ojos de Karlos relevaron sorpresa- "Nnno pienses que soy una especie de psicópata, generalmente no me comporto de esta manera, solo quería que nos encontráramos..."
Karlos echo un brazo atrás de su cabeza rascándose el pelo, ahogándose a propósito: "Bueno, es por eso que me fui en el metro hace 2 días; esperaba encontrarte y me tuve que bajar ahí, estaba perdido y te encontré. Me aleje por 2 días para no parecer psicópata y justo me arreglaba para encontrarnos de casualidad. Algo de ti me despertó, y creo que provoque lo mismo si no me equivoco." Kimberly soltó una risa nerviosa.

"No sabes lo complicado y extraño que fue. Yo no suelo ser así, de esta forma. Y menos con un desconocido. Yo..." mientras comenzaban a humedecerse sus ojos. Karlos le ofreció un vaso de agua y partió a la cocina con una prisa increíble.

Mientras abría la llave, un fuerte golpe sintió en el suelo. Dejó caer el vaso en el suelo y corrió a la sala de estar con el nerviosismo mas grande que había podido sentir en ese día.
Estaba ella... tirada en el suelo con las orejas llenas de sangre, convulsionando y con la mano derecha apretada, llena de sangre y a sus pies una carta.
Desesperadamente busco su celular y llamo a una ambulancia, mientras trataba de hacerle RCP. Al llegar al hospital, caminaba de izquierda a derecha sin cesar nerviosamente, preocupado, quería mas de ella, no encontraba explicación de como paso un momento cálido y coqueto a algo tan trágico. Solo pensaba en decirle quiero tener una cita contigo. 
Se sienta y se masajea la cien, auto calmándose, convenciéndose de que todo estará bien. La doctora Kutcher lo toma por sorpresa y se sienta al lado de él.

-¿Quien eres?- a lo que Karlos respondió -un amigo de kimberly, como se encuentra ella?- con un expresión de mucha desesperación, tal como un psicópata a punto de ser encontrado.

-"Se encuentra mejor, ahora descansa. Por tu expresión veo que eres mas que un amigo". Karlos no sabia en realidad a que responder con eso, no tuvo elección que quedarse callado, no quería que pensara algo raro. 

"Bueno, Kimberly es alguien muy especial. La llevo tratando por mas de un año. Deberías de saber que la mamá murió un poco más de la cantidad que trato a Kimmy, el padre golpeaba a su mamá al llegar al trabajo dejándola inconciente, y luego iba donde Kimmy y la abusaba sexualmente. Un día el vecino lo que hacia este tipo, llamó a la policía y el papá mató a la mamá antes de que llegara Kim de su colegio y arranco. Ella lo encontró muerta. Desde ese día en adelante, se culpa día a día por la muerte de su mamá y por ser abusada. Ya tenido varios intentos de suicidio. Se ha cortado las venas y hoy tuvo un intento en tu casa."

Karlos shockeado por tanta información en menos de 10 minutos, tuvo un recuerdo escaso, donde el veía sangre a sus pies. Escuchaba voces susurrándole "es tu culpa" varias veces. Con sus manos tapo sus oídos para dejar de escuchar estas voces y dejar que el recuerdo salga de su mente. Arrodillándose frente a la doctora llorando dice:" Por favor, trate de que viva, si puedo ayudar lo haré. Pero por favor, manténgala con vida".
La Dra, luego de ver la sobre-reacción de Karlos, posó su mano sobre su hombro y con una delicada voz le dice: "Ella estará bien mientras cuides bien de ella. No te sobrecargues queriendo cambiarla, solo apóyala y quédate al lado de ella para lograr algún avance en su estado emocional.

Con el mano le indico que podía pasar a verla, Karlos entro y la vio tendida en la cama junto con tubos de oxigeno para respirar, un pequeño salto le dio el corazón. Al sentarse a su lado tomó su mano y sollozando le dijo: "No tienes la culpa de nada, muñequita. A veces los hombres son un degenerado, se que se siente estar solo, las ganas de quitarse la vida, pero por una extraña razón..." Su lengua se durmió, hacia el otro lado de la habitación, vio el mismo monstruo que lo atormentaba, riéndose entre dientes diciendo "sabes que ella morirá, no te amará, menos a alguien como tu".

Ante tales aberraciones frente a él, los sentimientos le confundían, no sabia de que forma actuar. Decidió mirarla a los ojos y no escuchar esas voces oscuras.
Parecia como que intentaba comunicarse, pero simplemente no tenia las fuerzas necesarias para darle alguna respuesta.

Karlos, con mucha tristeza por verla en tal estado, se quedó sentado en un sillon blanco apoyado al lado de la cama de Kimberly afirmando su mano derecha con su menton apoyado al lado de su cuerpo.
Kimberly despierta y ve que Karlos tenia su mano, el no se dio cuenta de que había despertado y Kimberly no quería interrumpirlo. Miro la mano por severos minutos, pensando en como alguien que apenas la conocía podía estar ahí acompañandola. Sonriendo mira hacia arriba y derrama una lagrima. Luego el monstruo se alejo y Karlos respiró, la miró y la llamó muñequita, tratando de esconder la tristeza tras de una sonrisa.

Las confusiones que no carga el corazon, las imagenes que reflejan una razon, la mente y sus destellos de sentimientos. Pasaron 3 meses y Karlos parecía tener la relacion mas seria que podia haber aspirado a tener. Kimberly no parecia notarse mal, de hecho, su progreso en cuanto a su felicidad estaba incrementando notoriamente.

Los atormentadores pensamientos se marcharon, durante el periodo de noviazgo entre Karlos y Kimberly. Una noche celebrando su "mesversario", Karlos prepara una cena para demostrar el amor que sentía por ella. A lo lejos escuchaba risas por los dormitorios, risas malévolas.
El crujir de la madera bajo sus pies solo creaba un ambiente mas bizarro. Tratando de acallar esas voces se dirige al sótano en busca de algo. Sin saber que era realmente lo que buscaba, descendió al sótano y sin prender la luz comienza a caminar lentamente, sin nerviosismo, de una forma completamente tranquila. Deslizando su mano derecha sobre el estante encuentra una llave inglesa. Con mucha rabia y al mismo tiempo liberación comienza a golpear lo que parece ser un viejo baul.

El timbre suena las voces se callan, todo vuelve a la normalidad. Kimberly esta en la puerta, Karlos la recibe con un beso tierno y apasionado, un beso que hizo sentir a Kimberly como una despedida. "Estas bien, mi amor? Pareces algo diferente", preguntó ella con voz temblorosa. Él acaricia su mejilla, analizando cada peca de su cara, la mira a los ojos y dice: "Estoy bien muñequita, solo estoy feliz de que estás aquí. Mientras cenaban y conversaban, Karlos volvió a escuchar voces combinadas susurrando "Es tiempo ya", "Muerte", "Debes matarte". Karlos forzando sus ojos y oídos para despertar de alguna manera la pesadilla, dirige su mirada a Kimberly y esta vez se ve a si mismo, ojos apagados, pelo largo, una sonrisa media torcida mostrando maldad.

No habia amor ni pasion ni ternura, solo la amarga imagen de un Karlos atrapado en una persona que creyo haber dejado atras. La rabia de ver la imagen real de las voces que le atormentaban se apoderó de él y simplemente corrió, bajó las escaleras y comenzó a golpear a combos una especie de balde.

Golpeando sin cesar una mano lo detiene del hombro, era él nuevamente con la voz de Kimberly: "Amor que te pasa?". Enfurecido grita: "Callate". Las voces seguían atormentándolo, repitiéndole en su cabeza <<mírate como eres, te engañas a ti mismo, quien te querría a ti>>. Mirando de vuelta donde estaba si mismo esperando que Kimberly apareciera, sigue viéndose a si mismo estaba vez con una sonrisa burlona en su cara. Karlos cerró sus puños, corriendo persiguió su otro yo hacia su departamento.
Kimberly asustada huye a esconderse debajo del mueble de cocina tratando de escapar ya de la locura emanada de Karlos. No entendía su actuar, solo miedo era lo que sentía.
Escuchaba golpes acercándose, su corazón aceleraba. El ruido se acercaba, solo rezaba para que no la hallara. Sentía las murallas cerrarse.
El martillo rozaba su oreja y un extraño liquido goteaba sobre la cerámica
Kimberly intentando huir por debajo de la mesa, Karlos agarra su pie, gritando: "¡No esta vez!." Una fuerza incontrolable nace de él, pegando a Kimberly en la nuca con el martillo.


La difusa imagen de Kimberly tendida sobre el comedor comenzaba a aparecer sobre la mente de Karlos.
La impresionante imagen no tenía sentido en su cabeza. Sentía un sentimiento de perdida de realidad pero al mismo tiempo de una paz interior que lograba el nivel mas impresionante de realización personal alguna vez sentida por el ser humano.

"¿Que es amar sin los agónicos fantasmas de un ayer? ¿Porque sentir que la vida ha de tener un lindo final solo porque yo sufrí? Yo hoy no quise mas, tú lo pediste y ya no lo pude contener".


Vane & Ariel

El Baile del Atardecer

Los pasillos era infinitos, corría y corría. No tenía fin; sentía que alguien me perseguía, no podía verle la cara, cada vez que giraba una fuerza incontrolable me impedía ver quién era el sujeto de esta carrera infinita. Desperté de un gran respiro, estaba en mi habitación, las paredes sin gracia, muebles cuadrados, mismo día de cada semana que pasa.

Solo aquí, entre el monótono viento de la ciudad y mi intento de cambiar esta forma de vida, pero no lo sé. Los sueños parecen ser la única emoción en todo esto.

Sin ánimos me levanto, me miro al espejo y no siento nada. Se supone que uno se ama a sí mismo, pero ¿quién podría querer a un ser humano como yo, sin vida, sin sonrisa, con cara de "blah"? Quiero algo emocionante en mi vida, algo que despierte mi alma, algo que me haga vivir; pero por alguna extraña razón siempre corro, y el deporte no me caracteriza.

Es como si una chispa pudiese incendiar mi mente, y el miedo de mi subconsciente creara la ilusión de que me falta algo...

Regresando de la universidad, encuentro un sobre blanco en mi puerta, miro alrededor, sentí el perfume de una mujer. Sé que mi vecino tiene una novia, quizás se le cayó rumbo a su destino. Golpee a la puerta y me abrió la novia. Le pregunté si un sobre se le perdió, dijo no, le agradecí por su tiempo. Quedé atónito y sin explicación, ¿será para mí? ¿Quién me habrá escrito? Digo, soy yo. La carta no tenía remitente ni destinatario; la letra parecía ser de la delicada mano de una mujer. Estoy llegando a pensar que puede ser alguien que me quiere fastidiar... alguno de los idiotas de la universidad que por verme sin novia me crean una ilusión de que hay alguien allá… que se interesa por mi... no lo conseguirán... pero aun así me cuestiono… ¿Quién será?

Eran las 6 del atardecer, comía mi pan con queso, tomaba mi jugo de arándanos como era ya de costumbre, porque no me sorprende; sentí que la carta me llamaba. Me inquietaba. Tomé la carta abrí un poco, la tire, mire el sobre, y así sucesivamente duré por severos minutos. Me decidí, lo abrí y comencé a leer.
"No he podido encontrar lo que he estado esperando... sé que hay algo dentro de este mantel sucio... la sorpresa no me inquieta, el tiempo que me lleva tampoco... abrir, cerrar, destruir, amar, mentir, sentir. Cada proceso incluye una transición. Yo no quiero escribir, tu no quieres llorar, yo no quiero sentir, tu no quieres cambiar... ahora simplemente rompe el cristal, escudriña tu igualdad, yo no he podido y no sé si jamás, pero mientras viva, tú, por hoy, serás mi libertad"...

¿Que querrá decir esto? No tiene mi nombre, ni quien la escribió. ¿Será que alguien me quiere timar? Pero tiene algo de lógico... En realidad no se qué pensar…, quizás deba descansar mis ojos, volver a la rutina. Quizás sea otro de mis sueños sin sentido y orientación, mañana volverá a ser igual.
Hoy al caminar por la calle Gritter encontré un celular muy antiguo. No estaba en mal estado, de hecho parecía como recién comprado. Miré al rededor, pero no había nadie, así que seguí mi camino al almacén a comprar pan. Algo estaba ocasionándome una variación; no sé si lo que siento es temor o desesperanza de mi estado mental.

Subiendo las escaleras, veo en mi puerta otro sobre con mi nombre esta vez. Misma letra de la mano de una mujer, mismo perfume. Si fuese un espía, buscaría el ADN, la encaro y le diría "para de timarme, no es gracioso, juegas con mi mente". Lamentable no lo soy, no tengo dinero para contratar a alguien, y no conozco alguien para un favor así, y mi edificio es antiguo, así que cámaras tampoco tengo.
Es así... tengo la intención, pero la circunstancia no me acompaña. Ya son 5 años desde que me independicé y no tiene mucha lógica el seguir de esta manera… aunque, siempre he sido igual.
Intento pero no quiero... no quiero cambiar, pero inconscientemente creo que lo estoy intentando

No queda más que leerlo. "Hola Andrés, esta carta no suena nada como, quizás te preguntes quién soy, aún no es tiempo de conocernos. La primera carta era como una entrada, un appetizer, para los cocineros. He querido darte mi filosofía, así por llamarlo, como un regalo hacia ti. El celular que te encontraste es para ti, es para más adelante, por ahora solo recibirás cartas. He notado que últimamente sientes que quieres sentir algo, como el otro día que despertaste de tu sueño en que corrías por el pasillo infinito. Bueno que tengas un lindo día."

Asentí con mi cabeza, asimilando más el asunto que estaba en ese instante en mis manos. Había “un alguien” interesado en mi, un alguien que sabía mucho de mí; el esquema de mi vida se viene una vez más abajo, lo que no sé es si esto me llevará a un lugar, o sea quizá alguna especie de brujería de parte de algún psicópata o alguna tipa obsesiva... tendré más cuidado con mis pensamientos, las paredes y mi cabello parecen tener oídos propios. Aun así... esto se vuelve interesante. Decidí en ese instante que me empeñaría por encontrar la fuente, la persona que estaba obsesionada conmigo, sin importar la o las consecuencias.

Pasó una semana sin saber de esta psicópata, pensé "bueno, su obsesión acabo". Me tocaba Taller en la universidad, es una lata. Te hablan todo el día, no hay actividades solo escuchar, escuchar y escuchar, ni te dejan escribir. Abrí el libro, encontré otra carta.

La carta contenía un sello extraño, lo había visto en algún lugar antes, pero mi mente no lo recordaba bien. Comencé a abrir la carta y calló un pétalo seco de una flor rara. Mientras la veía caer sobre mi escritorio, me percate de una mancha al costado derecho inferior de la carta... creo que era sangre, no lo se... pero era rojo y estaba seco. Los detalles no me importaron mucho así que comencé a leer...

"No hay maquillaje en el mundo en que puede embellecer un corazón feo", lo rojo es lápiz labial. Busca algo hoy que tenga que ver con esta frase, y me envías un correo electrónico que sale en el teléfono suerte.
Aquella carta significó como un puzzle para mi... es como si ella me estuviese manipulando en su máximo nivel. Todo paso o pensamiento que tenía ella se adelantaba, y de alguna manera u otra hacía las cosas que me pedía. De cualquier forma, ¿qué tengo que perder? Si resulta ser un sicópata, bueno, mi vida se termina más pronto (no me asusta), pero si viene algo que me ayude a salir del rutinario pensamiento... es mejor intentar creo yo. Mentira, no lo sé. Quizás es lo mismo que ella intenta decirme con las cartas y el celular.
Guardé la carta en mi cuaderno de anotaciones y partí rumbo a mi casa. El camino es largo, y tengo posibilidades de viajar en bus, auto o caminar; decidí caminar para poder ver algo que me pudiese mostrar la palabra exacta con la cual responder a su correo.

En el camino vi a una pareja discutir, el hombre era bien parecido, para no sonar tan gay, y la muchacha era bonita, por no decir excesivamente atractiva. Trate de parecer que no escuchaba; es una discusión de parejas, ya es incómodo pasar al lado. Veo que en la cara del hombre se frunce más y más, su puño está cerrado y apretado, de a poco lo va levantando. La muchacha parece no intimidarse y le sigue discutiendo cada vez mas desafiante, hasta llegar al punto de escupirle en la cara.

La reacción de éste tipo fue impactante, por lo menos para mí. Levantó su pie derecho y dando un perfecto ángulo de 270° de un puro toque su cabeza se fue hacia atrás y calló de espalda al suelo. 

Sus palabras:
"Déjame"
El silencio y la sangre se esparcían por sobre el asfalto...

¿Qué debería hacer, seguir mi rumbo, o esta es la oportunidad que mi escritora sicópata omnisciente me presenta? ¿Tendré la capacidad de entender su mensaje? ¿Tendré las fuerzas necesarias para manejar aquella situación descontrolada? Bueno me decidí. Seré una esponja. Recorreré el sucio suelo al ser olvidado por quienes me vieron alguna vez. Ella será mi gota de Quix que esparcirá la belleza en mí y seremos la realidad de todos. ¿Es esto posible? ¿Amor? ¿Sentir? Que estupidez! Aun siquiera he visto su rostro, siquiera le he escrito alguna carta ni hablado ni nada y ya me estoy armando un cuento con ella...
La respuesta está... la respuesta es ella, sea como sea, viendo cualquier tipo de escena, mi constante es ella. Creo que me estoy apegando a algo que no se si exista... pero bueno

"No hay maquillaje en el mundo en que puede embellecer un corazón feo"… si no tienes qué ver, no tienes que juzgar sin conocer.

Decidí tomar rumbo a una librería, a comprarme un cuaderno nuevo para seguir escribiendo mis descubrimientos de cada acertijo que me escribe atada en las hojas y una carpeta para guardar cada carta perfumada a rosas con mezcla de lirios. Debe ser alguien atractiva, las mujeres con letra linda son hermosas. Pero, ¿qué estoy pensando? Dios mío, ¡es una ilusión! No conozco el rostro solo asumí que era una mujer. Tonto Andrés.

Mientras pagaba, el cajero me hacia entrega, junto con la bolsa, un sobre. Pensando que se equivocaron de bolsa fui a devolverlo; el cajero diciendo:" solo sé que una chica llego a dejarlo diciendo que te lo entregara, dejándome este sobre y una foto tuya para saber a quién debía entregárselo".
Me entregó el sobre y mi reacción fue de lo más extraña. Simplemente le di las gracias al cajero y me llevé el sobre, con mi cuaderno de anotaciones y mi carpeta, rumbo a lo que sería un nuevo acertijo, una nueva pista. No alcancé a recorrer siquiera una cuadra y mi mente me obligaba a gritos que abriera aquel sobre. Me acerqué a la cuneta de la calle y me senté a abrir la carta. Esta vez abrí con mucho cuidado el sobre en caso de que me hubiese dejado una pista o algo.

“Querido Andrés, me imagine que debes haber solucionado mi acertijo. Como siempre un paso más adelante que tú, ya queda poco para conocernos, espero que estés nervioso, al menos yo sí. ¿Alguna vez piensas en lo que todo lo que te gustaría hacer? Empiezas a fantasear, e imaginas una vida que queremos pero no es una realidad. "El problema no es tu presencia en mis sueños, sino tu ausencia en mi realidad" Suerte solucionando."

Detrás de la carta había un dibujo de atrapa sueño, con la inicial M en la punta de la hoja.
Sin darme cuenta realmente, estaba bloqueado mentalmente... así que decidí correr. Ausencia de realidad, sueños reales, fantasiosos, no entendía que era qué. 

Llegué a mi habitación y encontré un charco de algo espeso en los pies de mi cama... Por un momento llegué a pensar que era sangre, pero me atreví a tocar el suelo y olorizar; era ketchup. Miré debajo de mi cama y encontré un gato tieso. Yo no tenía ningún peluche, era imposible que fuese mío. Nadie mas había entrado en mi pieza, ¿cómo iba a ser posible esto?
Lo saqué con cuidado y era el peluche más real que alguna vez había visto. En sus patas había agujeros; encontré un papel y un lápiz y los comencé a mirar detenidamente. Parecía una hoja sacada de de un cuaderno. Se manchó con un poco de ketchup. Busque un paño para limpiar. Veía letras escritas por la misma mano de la escritora: "La fantasía no es una forma de evadirse a la realidad, sino un modo más agradable de acercarse a ella". Lo re leí varias veces, tratando de averiguar como la carta y este papel juegan juntas. Camine como si fuese una marcha por todo mi departamento. Me senté y leí ambas cartas. Vaya esta chica si sabe meterse en mi mente.

Tome el lápiz que venía en el peluche e intente escribirle. No sabía que responderle, lo que me escribía cada vez se me hacia mas intrigante; yo no podía ponerme a tal nivel de escritura. No sé realmente que pasó, pero todo empezó a adquirir un toque de fascinamiento. Mis primeras líneas:

"Si nada fuese como pienso que es, ¿cómo puedes pensar de la forma en la que pensaría si no estuvieses?"

No pude escribir más. Las ansias de conocerla me consumían. Fui al parque y me senté frente a un árbol.
Mi cabeza se partía, mi corazón latía rápido. Miraba como la Luna se reflejaba en el pasto y como la luz traslucía entre las hojas y las ramas. Pensé en como seria ella, su voz, sus ojos, su sonrisa, su cabello. ¿Cómo será que quiero acercarme sin conocerla? En voz alta dije "como". Mire hacia la izquierda, y sonó el celular que me había "entregado"; en la pantalla aparecía el texto “ELLA”.

Tome el celular pero no sabía qué hacer; contestar iba a significar rendirme. Aun no lograba entender sus palabras, aun no lograba siquiera responderle algo y aun así ella ya tenía mis respuestas. Le corté, apagué el teléfono y lo dejé sobre la rama del árbol en cual estaba sentado. Corrí desesperadamente cuestionándome si era la decisión correcta.

Me detuve, fui en busca del celular. No quise prenderlo, hasta lograr descubrir sus palabras, que es lo que realmente quiere que descubra. Debía acercármele de alguna manera, quizás llamándola era el camino. Vaya, que decisión más estúpida que tome. Mi problema de enfrentar un sueño hermoso que tengo sobre ella… Iré a mi departamento esperando su llamada y pedirle mis disculpas por tardar tanto. Creo que esperaba que me sintiera preparado y dejar de soñar. Tan gluppy que salí.

Me senté en la pequeña mesa para uno de mi departamento con el celular en el centro. No existía música ni sonido que calmase mis ansias. Agarré un lápiz y una grabadora. Comencé a escribir en mi cuaderno, pero la noche se hacía vieja y la luz comenzaba a llenar mis oídos con pensamiento ajenos. ¿Qué hacer? Ni estudiar quiero sin antes tener esto resuelto.

Comenzó a sonar, sentía como los latidos de mi corazón se escuchaba por el eco. Moje mis labios, tragué saliva que acumule en mi boca. Aun sin resolver nada, quería hablar con ella, quería escuchar su voz, quizás el problema se debía solucionar de a 2. Me estoy tardando… respiré profundamente; vaya me siento como un escolar de media; y apreté el botón de contestar.

"Calle 3 esquina Gritten... el papel, el lápiz y el peluche" sonó de una voz rasposa y apenas entendible. No entendía nada, pero se me pasó por la mente que quizás la habían secuestrado y corría alguna especie de peligro. Pero no tenía sentido, si fuese un secuestrador me hubiese pedido dinero y que no llamase a la policía, pero no dijo nada así. No entiendo...

Hacia frio, era de noche, no hay mucha gente habitando por aquí, ya que es nuevo el barrio, tan difícil de encontrarla no podría ser. Tome mi capucha y salí corriendo hacia la dirección. ¿Porque estoy corriendo por alguien que ni siquiera conozco? No encuentro el sentido en todo esto, sabe mucho sobre mí, yo poco de ella. ¿La conozco? ¿La habré visto en el metro, en la universidad? No lo sé, pero estas ganas de conocerla no se escapan de mí. Quiero que esta fantasía sea real, quiero que la mentalidad que llevo se transforme en otra. ¿Será que eso me quiso decir con aquellas frases? Lo reduciré al verla.

Llegue a la esquina, miro hacia los lados no hay nadie, que raro. Comenzó a vibrar el celular.
"Llegas tarde a los pensamientos, eres tardío en la realidad de los sueños, ¿qué te sucedió?" Un silencio se ocasionó y yo sin saber que decir "El tiempo ha cegado tu mirar, mi vida y tu mente, nuestra realidad. Me encontraras donde el sol no tape la oscuridad, donde la noche sea eterna y las estrellas brillen por falta de amor. Lo intenté Andrés...” y cortó súbitamente el teléfono.

Me quede marcando ocupado, ¿tardé? ¿En qué tardé? ¿Lo intenté? ¿Intentar qué? Cada vez mi cerebro se revolvía más; cada vez todo es más confuso. No soy filósofo para intentar dejar historia sobre la vida. Mas allá veo una persona caminar hacia al este, y ya comenzaba a amanecer. ¿Será ella? Bueno, tiene la figura de una mujer. Tanta coincidencia que me deja la vida.

Camine sus pasos al ritmo de un león en caza. No quería que me descubriera siguiéndola. Que psicópata me he vuelto.

¿Era ella? No lo sé, pero la seguí por unas 5 cuadras escondido. La mire y entró a una casa muy bien acomodada. No parecía que viviese con alguien más, pero había algo en ella que, no sé, me distraía.
Me escondí entre los arbustos; la veía por la ventana de su habitación. Pero estaba en su cama tendida, enchufada a una maquina. Era una adolescente, parecía de 19 años, se veía enferma. No entiendo que es lo que pasó; aparece al lado mío, quede inmóvil. ¿Cómo puede estar en 2 lugares al mismo tiempo? "Andrés, esperaba tu visita. Me llamo Marceline. Debes estar confuso y preguntándote que hago en mi cama y aquí a tu lado. Para empezar, yo estoy en coma, mi familia lucha para que viva, tuve un accidente de autos, al igual que tu....


"La única forma de despertar esto es dirigiendo nuestra unión, consolidando lo que tú puedes llegar a sentir por mí. ¿Porque no entiendes lo que te escribía? Es porque aun no hallas la salida. Hubieron distintas estrategias para hacerte llegar al despertar, pero mientras tú no alcanzaras el amarre amoroso a algo, no podrías salir. Ahora que tú me fuiste a buscar, no fue realmente por tu voluntad propia, yo te traje hasta aquí. Lo que siento por ti puede ser tan real como quieras sentirlo, pero lo que no puedes negar es que tú te amas más de lo que crees, sino mírame. Esperaré tu beso en mi frente cuando despiertes, porque esto se terminó."

Vane & Ariel

Bienvenidos

Bienvenidos a Nada Sin Titulo

Un espacio donde las letras se combinan y no hacen palabras.

Como blog publicaremos semanalmente una historia distinta, las cuales tienen la particularidad de ser varios escritos que se elaboran simultaneamente por nosotros 2 (Vanessa & Ariel).

Las publicaciones se harán de forma semanal (Domingos) las cuales tendran acceso liberado para comentar, especular u opinar acerca de nuestro proyecto (sin necesidad de tener cuenta Google)

Se aproxima la publicacion de nuestra primera historia como escritores, asi que esperamos sus comentarios y eso.

Vane & Ariel.